Álvaro Giraldo

Buenos días mi nombre es Álvaro Giraldo Hernández, vivo en la ciudad de Cali y tengo 52 años.
Soy un hombre casado con un hijo de 23 años, fui diagnosticado con ELA lo cual no ha sido fácil. Era un hombre totalmente independiente trabajaba todo el tiempo, veía por mi familia, por mi esposa, por mi hogar, por mi hijo, y cuando aparece este problema pues fue muy difícil para nosotros como familia, y en especial a mí. Cuando comencé a caerme me asustaba mucho y empecé a usar un bastón, sin saber todavía lo que me pasaba adopte un bastón porque me ayudaba; mucho después el bastón ya no me sirvió si no que me tocó conseguirme un caminador.
Mi EPS Saludcoop me quería dar una silla de ruedas, la cual nunca llegó. Ando en una silla me envió ACELA desde Bogotá. Es una silla sumamente cómoda, muy bonita, tanto así que cuando voy con ella a los centros comerciales la gente dice: “uy su silla de ruedas es un Audi!, ¡uy que silla de ruedas tan bonita, es la Mercedes de las sillas!”
De verdad que hemos estado muy bendecidos por ACELA, nos han colaborado, no solamente me han mandado la silla si no que me han mandado el alimento especial, me lo mandan por cajas, ellos mismos se encargan de despachármelo por Servientrega y yo no pago un peso, me llega mucho alimento.
Igualmente me han dado mucha información y apoyo por parte de las voluntarias acerca de cómo vivir la ELA con calidad de vida. También me mandaron un Bipap para poder respirar por las noches.
Estoy eternamente agradecido a nivel personal y familiar con don Orlando quien nos ha acobijado muy bien, es el presidente de ACELA, es un hombre muy íntegro. Lo que más nos impacta y es lo que nos ha dado un poquito más de fuerza para seguir es ver la situación de don Orlando, como a pesar de que también padece ELA aún sigue trabajando, no ha desistido, tiene empeño, tiene tenacidad. Es un referente que nos deja perplejos porque yo en algún momento quiero tirar la toalla, le digo a mi esposa: “no puedo más con esto”, o “ya no más no quiero más!” pero viendo esa fortaleza de don Orlando, su empeño, su forma de trabajar, porque es un hombre que aun estando limitado en su silla de ruedas no deja de trabajar, todo el tiempo cuando uno llama a la Asociación él está ahí a cargo.
Muchas bendiciones para Don Orlando, su esposa, a ACELA y sus voluntarios. Le damos muchas gracias por tenernos en cuenta, por ayudarnos y colaborarnos tanto. ¡Que el señor los bendiga! ¡Muchas gracias ACELA!